En el Camino a Emaus
Un grupo de señoras sonrientes con grandes sombreros me pregunto por la "via dolorosa" y como llegar alli. Me lo preguntaron en ingles, pero por sus rasgos hispanos note que eran coterraneos latinoamericanos. Les conteste que todo el medio oriente era una enorme "via dolorosa" de gente que deambula de un pais a otros buscando reparo. A ellas no les gusto el chiste y me contestaron con cierta molestia que se referian al "Via Crucis" de nuestro Senor Jesucristo. Les indique como llegar, pero aproveche para preguntarles que habian visto en la zona que les hubiera llamado la atencion. Me hablaron de la emocion que les habia producido ver tantos lugares descriptos en la biblia, lo cual tambien a mi me habian producido lo mismo. Les pregunte si habian estado en Belen, me dijeron que si pero que no habian querido adentrase en territorieo Palestinos por una cuestion de seguridad. Me parecio honesto contarles que yo trabajo con palestinos y que en verdad temo por su seguridad pues a diario enfrentan todo tipo de vejaciones y problemas y que nosotros, la comunidad internacional, tenemos la obligacion de ser solidarios con ellos y comprometernos a defender su causa para que, como cualquier otro pueblo, puedan disponer de un pais donde vivir en paz y libertad. Las senoras me miraban con cierta incredulidad, pero no decian nada. Como para superar la situacion embarazosa les pregunte si creian que el Senor Jesucristo a quienes ellas habian venido a honrar habia muerto y resucitado tambien por los Palestinos. Ahora me miraban con aun mayor incredulidad, casi recelando a donde iba yo con aquella argumentacion. No quise seguir la "predica" y me despedi de ellas, alejandome por las calles que conducen fuera de la ciudad. Aquel breve intercambio me habia vuelto a mi estado depresivo previo. Por que los Cristianos que tienen la fe y mandato de hermanar a los pueblos ven a los musulmanes como enemigos? Acaso no fue el propio Senor Jesucristo victima del sectarismo y la intolerancia?. Juzgo a quienes lo rodeaban con vara de hierro aun siendo Dios? No mostro misericordia ante el sufrimiento de todos los seres humanos, aquellos de su pueblo pero tambien de otros pueblos e inclusive sus enemigos? No dijo el claramente que no seremos salvos si no somos capaces de olvidar y perdonar a todos, aun a nuestros enemigos? Que pasaria si apareciera Jesucristo en nuestro sofisticado y auto-complaciente mundo actual vestido sencillamente, amando a todo el mundo, hacienda milagros a los pobres y hablando palabras duras a los ricos: Realmente le creeriamos? No pensariamos tambien nosotros que es un impostor porque cualquier profeta que se precie necesita tener cierto estatus en nuestra sociedad, deberia haber salido de un prestigioso seminario o universidad para que lo escuchemos?. No estariamos nosotros tambien igual que aquella multitud hace dos mil anos gritando crucificale! al mismo que hoy adoramos?
Iba a tomar un bus que me sacara de tanta historia que ya a esta altura me abrumaba, pero decidi caminar para cansarme y de esta manera aliviar mi alma. Los barrios perifericos de Jerusalem mantienen ese aire bucolico de las historias biblicas. Casas de piedra, limoneros que perfuman de una manera especial las calles, alguna obeja pastando en lote baldio. De repente, tanta tension habia dado lugar a un cierto solaz. Aquella escena casi rural y ese camino que serpenteaba hacia las montanas me resultaba muy grato de transitar. De repente una persona se acerco a mi y me pregunto a donde iba. Me daba verguenza confesar que en verdad no sabia. Asique mire los carteles indicadores en el, y al no encontralos sencillamente senale direccion norte. El desconocido me pregunto si queria compania. Le indique que si, pues en verdad algo en El transmitia inspiracion que era exactamente lo que habia estado buscando todos estos dias. Me pregunto si estaba bien, pues se ve que noto que caminaba cabizbajo. Le confese que no mucho y sin darle tiempo a que me preguntara por que me adelante con una catarata de frases que intentaban explicarle que estaba preocupado por el futuro de los Palestinos, le conte que habia estado en el 1997/8, que volvi en 2005 y ahora en 2017 y que cada vez que vine los vi un escalon mas abajo en sus condiciones de vida. Le conte con amargura cuantos conocidos y amigos queridos habian muerto sin poder gozar de sus vida con tranquilidad. Le conte de mi amigo Motaz que teniendo un hijo discapacitado habia diligentemente tramitado una vivienda social, una de las construimos en los proyectos nosotros, por mas de diez anos y tres meses despues de conseguirla murio con toda su familia durante las incursiones militares, y segun me contaron murio por no abandonar a su hijo en el edificio y permanecio con el hasta que la furia desatada de los canones termino con sus vidas. Mi companero me escuchaba con atencion pero no decia palabra. Le segui contando de los refugiados de siria y la muerte desatada pisandoles los talones donde quiera que van. Le conte del creciente miedo del mundo a que estas comunidades desesperadas lleven consigo actos de terrorismo a los paises que los reciben. Le conte los debates sobre geo-politicas, estrategias de desarrollo, sustentabilidad, y no me acuerdo que mas. Pobre, le transmit toda la frustracion acumulada en tantos dias y tambien la amargura de ser testigo de sucesos notoriamente en contra de la naturaleza humana. Claro, yo mismo reconocia que era contradictorio porque justamente todos esos sucesos eran causa de la naturaleza humana, pero yo hablaba de la otra naturaleza, la que busca el bien, no la destruccion del projimo...
Ya se ponia el sol y, cansado ya de tanto caminar y notando que se acercaba la noche, le ofreci hacer un alto. El acepto de buen grado porque tambien el camino habia sido fatigoso y yo habia hablado mucho, demasiado quiza. Compramos pan en un pequeno negocio, un bazar lleno de cosas, desde una narguila, frutas secas, hummus, verduras y articulos de libreria. Nos sentamos debajo de un arbol a contemplar como declinaba el sol en esos majestuosos montes que rodean a Jerusalem. El desconocido me pregunto si no queria que bendijese los alimentos. Me senti un poco incomodo al principio porque no deberia haberlo ofrecido yo como huesped, pero acepte con gusto. El tomo el pan, hizo una oracion muy sencilla, tal la haria cualquier niño en alguna iglesia del "tercer mundo", y cuando partio el pan, como si se tratase de una epifania desaparecio de mi vista.
Ese momento que habia tenido con El, esa conversacion o en realidad monologo en el que le expresara todos mis pesares, me habia aliviado muchisimo. Pero lo mas notable es que su desaparicion no me dejo perplejo. Al contrario, me dejo una enorme sonrisa y una conviccion: Habia entendido el mensaje. Recogi mis cosas y segui caminando. A unos pocos metros vi el cartel vial que indicaba "a Emaus". Como no habia ardido mi Corazon mientras caminaba con El? Habia estado a mi lado escuchandome y no me di cuenta. Pero a pesar de ello, su silencio me habia dicho mucho mas que mil palabras. Me habia llenado de la paz y la inspiracion que estas semanas de pensar profundo, no me habian concidido.
Decidi volver a Jerusalem para seguir el derrotero de mi vida. Solo una frase quedaria de aquel encuentro. Una frase, ciertamente no mia, pero devotamente adoptada como mi, que creo que me acompanara hasta el fin de mis dias: : "Si, Senor Jesus, Ven Pronto!"
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